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Le sacan una botella del ano y lo publican en revista cientifica
#1
Granada.- La cerveza entra bien... cuando se bebe. Pero la introducción de objetos extraños en el organismo, vía anal o vaginal, para obtener placer no está exenta de riesgos. Habría que preguntárselo a un paciente mexicano, de 35 años, operado recientemente en el Estado de México para extraerle una cerveza que se le coló demasiado adentro. Huelga decir por dónde se la metió. El hombre acudió a urgencias muy alterado, le dolía el abdomen y sangraba a chorros por el ano. Por pudor, suponemos, no quiso decir lo que le había sucedido. Tuvieron que descubrirlo los médicos del Instituto de Salud que le atendieron, Roberto Flores-Suárez y Jorge Reyes del Valle, que en la revista 'The New England Journal of Medicine' detallan los pormenores de la intervención quirúrgica.

Tras una primera analítica, los facultativos comprobaron que el paciente presentaba síntomas de intoxicación (aunque en su artículo no precisan la sustancia) y una tensión arterial por los suelos: 7 de máxima y 4 de mínima. El corazón le latía a ritmo acelerado: 110 pulsaciones por minuto (lo normal es entre 60 y 100). Y detectaron una masa extraña en el abdomen. Una radiografía posterior les dio la clave del dolor y la inesperada sorpresa: el mexicano tenía una cerveza de vidrio, enterita, intacta y achatada de la inconfundible marca 'Negra Modelo', alojada en el recto, conducto que había sufrido múltiples laceraciones. La solución era difícil, pero no había otra posibilidad que la de proceder a operar. Sin pensárselo dos veces, Flores-Suárez y Reyes optaron por crear un ano artificial transitorio para extraer la botella y luego volvieron a conectar el intestino al tramo final del colon. Los detalles del caso han llamado tanto la atención a la prestigiosa revista de Massachusetts que además de publicar el caso lo resalta en su web como la imagen de la semana.
Afortunadamente, el paciente se recuperó bien, tal vez la única secuela que le dejó el accidente fue la de prometerse no volver a hacer una cosa así nunca más, o, en todo caso, de hacerlo con mucho más cuidado y tomando precauciones.

Los hospitales de España y del mundo disponen de amplios historiales de intervenciones provocadas por la inserción en vaginas y anos de todo tipo de artilugios, desde los más caseros hasta los más exóticos e insólitos. Los más comunes son botellas, peligrosas porque pueden hacer el vacío, como le sucedió a una joven que tuvo que ser atendida hace unos tres años en el hospital público de Zamora para sacarle el vidrio de Coca-Cola del útero. Al hacer el vacío, la chica no pudo extraérsela y no le quedó más remedio que visitar urgencias. Los casos más habituales con los que se topan los médicos de guardia suelen ser piezas de fruta como cebollas, zanahorias, calabacines o pepinos, desodorantes, consoladores, velas, pastillas de jabón o aerosoles de todos los tamaños. Generalmente, la extracción no suele presentar demasiadas dificultades. Sin embargo, en el supuesto de encontrarse bombillas en el interior del organismo, es más complicado al no poder romperlas por los daños que podrían producir los cristales. Fuentes del centro hospitalario 12 de Octubre de Madrid cuentan que en una ocasión tuvieron que extraer de un ano hasta un fluorescente y, en otra, un salami entero.
Estas prácticas ejercidas exclusivamente y desde hace siglos para obtener placer sexual las llevan a cabo hombres y mujeres, heterosexuales y homosexuales, sin distinción. Lo hacen de forma individual o en pareja, por curiosidad o porque les causa verdadero placer.

Muy distinto son las bolas de cocaína que los traficantes se introducen en su interior. El Ramón y Cajal es el hospital de referencia del aeropuerto de Barajas, adonde llegan los detenidos a quienes se les ha detectado sustancias tóxicas en su organismo.
La expulsión de las bolas requiere cuidados especiales para evitar que revienten y acaben con la vida del 'mulero' o 'mulera'. Las noticias sobre la gran cantidad de droga que son capaces de transportar no dejan a nadie frío. Decenas de cilindros en los intestinos que a veces alcanzan el medio kilo de peso. O en el estómago, o en la vagina. Un riesgo que en más de una ocasión ha llevado a la tumba a quienes lo han transportado.

Fuente: Ideal

Caso en la New England Journal of Medicine (ingles)

http://www.youtube.com/watch?v=bgB7n10b0Is





[Imagen: crusherjoe7.gif]
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#2
Me parece que esto es un deja vú...
Ah no, confundí con el tipo que se había metido algún recurso culinario en el ano. Igual, que manía que tiene la gente de meterse cosas en donde no deben. (?)





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#3
1 guy 1 cup. Worst. Case. Ever.





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